Visita a Segóbriga

Los alumnos del Departamento de Clásicas hemos visitado el Yacimiento Arqueológico de Segóbriga, una de las ciudades romanas mejor conservadas de toda Hispania.
Segóbriga estuvo primeramente habitada por los celtíberos y, posteriormente, por los romanos. Fue el emperador Augusto quien le dio un impulso a la ciudad y la elevó al estado de municipium, dotándola de una muralla con tres puertas de acceso, un teatro, un circo y un anfiteatro, destinados a las grandes fiestas y a actos colectivos.
La riqueza e importancia de Segóbriga se debió a la explotación de minas de lapis specularis, una piedra de yeso cristalizado y traslucido usado para las ventanas y la pavimentación de suelos y mosaicos.

A la entrada de la ciudad podemos observar un pequeño acueducto que abastecía de agua a los ciudadanos y, más delante, las tumbas. Nos llamó la atención el tamaño tan pequeño de algunas, pero es que, además de ser más bajos que nosotros, muchos, debido a las enfermedades, morían siendo niños.
Tras conocer el acceso a la ciudad, visitamos el anfiteatro, un edificio impresionante y muy bien conservado que los habitantes de Segóbriga utilizaron para sus momentos de ocios, presenciando lucha entre gladiadores, combates de un hombre contra una fiera -por lo general, toros y jabalíes-, etc. Además, el recinto cuenta con un pequeño altar, los vestuarios para los gladiadores y las galerías de debajo de las gradas por las que hemos caminado.
Tras ver el anfiteatro, subimos al teatro, un edificio destinado no sólo al ocio, sino también a la política y a la religión, ya que estaba destinado a las grandes fiestas y solemnidades de la ciudad y del Imperio.
Del teatro apenas conservamos la scaena, donde se representa la obra. Para su construcción se aprovechó la pendiente de la colina para construir la cavea o graderío. El teatro se debió empezar a construir en época de Tiberio y se inauguró en tiempos de Tito y Vespasiano, hacia el 79 d.C.
La imma cavea baja está muy bien conservada, mientras que falta la summa cavea. La parte inferior conserva una orchestra y en frente estaba el proscaenium el escenario donde actuaban los actores. La pequeña fachada estuvo decorada con columnas esculpidas que representaban al emperador y a su familia y a las musas del teatro.

Como toda ciudad romana, está formada por dos calles principales, el cardo maximus y el decumanus maximus, en cuya intersección estaba el foro, una gran plaza enlosada y rodeada de pórticos y de los edificios urbanos más significativos, como la curia y la basílica y un aula basilical donde se gestionaban los trámites del comercio del lapis specularis. A su alrededor había gran cantidad de tabernae, las tiendas de la época.
Frente al foro, un poco más arriba, están las grandes termas monumentales construidas en época de Augusto. Era un complejo inspirado en gimnasios griegos, para formar a la juventud y atraerla al Culto Imperial.
Las termas de Segóbriga constaban de una palestra, una sala para cambiarse de ropa, las taquillas de los usuarios, una sauna seca circular con una pila para refrescarse con agua fría y una sauna con piscina. Además, se conserva el hypocaustum y los escalones de acceso a las piscinas.

Además, era zona de paso de las calzadas que unían Carthago Nova con Complutum y con Toletum y Segontia.





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